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¡Qué bueno!
¡Qué bueno que existas! que hagas las cosas sencillas, que te pueda contar el día y besarte sin parar.
¡Qué bueno que existas! que bueno saber que me quieres; que estás ahí, que no te irás y abrazarte al regresar.
¡Qué bueno que existas! que aparezcas en mis sueños; que aparezca yo en los tuyos y éstos sigan al despertar.
¡Qué bueno que existas! que tu ilusión sea la mía; que mi vida sea nuestra y ya no esperar más.
¡Qué bueno que existas! que me hables con la mirada; que te responda sin palabras y no se vaya a terminar.
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